Luis IX de Francia adoraba a su esposa, pero sus citas a solas eran escasas por que su madre Blanca de Castilla veía con malos ojos todo lo relacionado con el sexo. Así que ambos tenían que amarse a hurtadillas lejos de doña Blanca. Un día que la mujer paseaba por los jardines del palacio, vio Luis IX a dos gorriones en actitud amorosa y dijo: Despachad pronto, inocentes pajarillos, antes de que venga por aquí mi madre.
domingo, 20 de febrero de 2011
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Minientrada: Luis IX y los gorriones
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Curiosidades,
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jijiji, mire qué guasa se traía el santo.
ResponderEliminarPobrecillos. No hay como tener madre para esas cosas, madame, ya se sabe.
Buenas noches
Bisous
Jajaja muy buena!
ResponderEliminarUn beso
Gran entrada solete! ;)
ResponderEliminarSeguro que a la recatada señora le molestaba hasta como lo hacían los pájaros. Seguro que a ella no le dieron un buen revolcón, jajaja. Un cordial saludo, Gema.
ResponderEliminar¡Hola Gema! Gracias por mostrarle mi blog a tu madre, jaja, me ha hecho mucha gracia!! Un besote enorme, enorme!!
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